Magia Organizada Planetaria, Págs. 56 a 58
LA GEOMETRÍA, SOPORTE MÁGICO DE LA IMAGINACIÓN
Al ir avanzando en nuestro estudio sobre la Magia Organizada en nuestro mundo, nos vamos dando cuenta de la verdad esotérica contenida en la gran afirmación: “DIOS GEOMETRIZA” de Platón, el filósofo iniciado. No sabemos hasta qué punto ha sido comprendido el carácter incluyente de esta afirmación, pero sí podemos asegurar rotundamente que sin esta comprensión mental es imposible introducirse muy profundamente en la ciencia esotérica de la Magia.
Hay que partir de la base de que la totalidad de nuestro universo es molecular. Según se nos ha enseñado ocultamente, nuestro sistema solar con sus planos, subplanos, planetas, razas y especies no es más que una gigantesca forma geométrica o cuerpo molecular que utiliza el Señor del universo durante los inmensos ciclos de Su manifestación solar. El Logos, o Señor del Sistema, utiliza todas y cada una de Sus infinitas ideaciones para llenar de formas geométricas la totalidad del sistema universal que le sirve de morada, de manera que, de acuerdo con la ley de evolución, opera mágicamente desde el principio hasta el fin de Su Mahamanvántara o ciclo de manifestación. Se sirve de la Magia para crear y para distribuir tales formas geométricas por todos los confines de su vasto sistema, y cuando todo “Su espacio vital” ha quedado lleno de formas, desde las más sutiles a las más densas, viene entonces el trabajo esencial de agilizarlas, embellecerlas y sintetizarlas, creando como fin en sí mismas la gloria inefable de los arquetipos de perfección, que una vez realizados marcarán “el círculo-no-se-pasa” de Su capacidad creadora. No queda intersticio alguno entre las formas geométricas que en su totalidad constituyen el universo. Todas están armoniosamente unidas entre sí constituyendo un conjunto sintético e incluyente, ya se las examine desde el ángulo de vista de los planetas, como de los seres humanos y de las infinitas agrupaciones atómicas. Allí donde termina una forma empieza otra, apoyándose armoniosa y potencialmente en la forma anterior. Así, el espacio que llamamos “vacío”, visto ocultamente se le percibe lleno de otro tipo de formas más sutiles pero que, sin embargo, se apoyan en las estructuras densas y más substancialmente moleculares. Continúa operando en todo momento el principio geométrico de la forma, que no reconoce barrera alguna en la expresión de su naturaleza impelente y progresiva. Se comprende así la indescriptible riqueza de la geometría cuando se la considera en su aspecto más oculto y trascendente, como sirviendo de maravilloso engarce entre planos, dimensiones y compuestos moleculares.
Nada más bello y espectacular desde el ángulo esotérico que observar el firmamento en una noche estrellada, utilizando la clarividencia mental. Aparecerán entonces entre los brillantes puntos o vértices creados por las estrellas y los planetas, nuevos y cada vez más esplendentes y rutilantes cuerpos celestes, constituyendo maravillosas e inenarrables combinaciones geométricas, conjuntos poliédricos de indescriptibles colores y emitiendo incomprensibles y misteriosos sonidos. La percepción clarividente llevará todavía más lejos si se persiste en las observaciones, pues será posible descubrir como una realidad objetiva y no como una simple e interesante ecuación mental, que en el espacio y dentro de una desconocida y esplendente red geométrica espacial, deberá ser resuelta definitivamente la gran incógnita del hombre con respecto a su identidad, procedencia y destino, ya que es leyendo en el maravilloso mapa de los cielos que se aprende la gran verdad oculta de que el destino de todo cuanto existe en el universo –sea cual sea su importancia – se halla escrito allí, en el espacio infinito y dentro de cualquiera de las redes geométricas espaciales, cunas del verdadero estudio esotérico de la Magia. Desde este ángulo de observación, el KARMA, ya se aplique a un sistema solar, a un esquema planetario o a un simple ser humano, no es sino una proyección geométrica procedente de una u otra de estas incomprensibles redes espaciales creadas en el ilimitado marco del espacio por un tipo desconocido de actividad creadora.
Podríamos suponer incluso que los ángulos de incidencia de los puntos brillantes del firmamento, constituyendo determinadas formas geométricas, moldean misteriosamente el KARMA de la Tierra y que la posición que ocupa cualquier ser humano en el entramado geométrico que constituye su entorno social, configurará también sin lugar a dudas su karma o su destino. Así, cuando astrológicamente se dice que “las estrellas marcan el destino del hombre”, debería agregarse “mediante la figura geométrica que adoptaron las estrellas en el momento de su nacimiento”, de manera tal que la Astrología y la Geometría son Ciencias inseparables y consubstanciales, no pudiendo moverse una sin que al propio tiempo se mueva la otra. De ahí que el Mago, siguiendo las reglas iniciáticas expuestas por Platón, GEOMETRIZA utilizando su voluntad y su imaginación. Mueve con ambas las redes espaciales, tañe la lira de infinitas cuerdas del firmamento y de sus regios sonidos extrae la forma geométrica más oportuna, la que más adecuadamente responde a su intento creador. Así, las redes espaciales jamás están en reposo, sino constantemente vibrando, moviéndose y ampliándose, haciéndose eco en todos momentos de las necesidades que surgen de cualquier centro, mágico o creador.
Las divinas medidas áureas de los grandes artistas del pasado, surgieron del descubrimiento genial de las proporciones ideales implícitas en las primeras redes espaciales con las que Dios recubrió la desnudez de Su propósito universal, y a su conjuro surgieron las formas geométricas de todo cuanto existe en increíbles y dinámicos despliegues de armonía imposibles de describir. El Mago se limita a seguir sin ofrecer resistencia alguna la forma geométrica y el movimiento que le marcan las estrellas, tratando de descubrir de entre las redes espaciales que las unen entre sí, aquéllas que mejor responden a sus intenciones creadoras, sabiendo que tales redes espaciales son los infinitos hilos de comunicación tendidos entre todos los cuerpos celestes, impulsadas por fuerzas inteligentes dotadas del más potente y electrizante dinamismo. Las combinaciones realizadas por el Mago siguiendo su inevitable impulso creador y apoyándose en su poderosa imaginación, crean nuevas redes espaciales dentro de las redes creadas por las esplendentes estrellas y rutilantes astros y es así, utilizando su magia creadora, que puede destruir aquellas “redes malignas que surgidas de las leyes de la necesidad kármica llenaron de angustia y desesperación la vida de los hombres de la Tierra”, (EL LIBRO DE LOS INICIADOS), pues la ley mágica por excelencia viene expresada en aquel axioma oculto... “los astros inclinan pero no obligan”, que tanto dio que pensar a místicos, filósofos y ocultistas de todos los tiempos.
El cambio de posición geométrica de un astro en el espacio inducido por las leyes de la necesidad kármica, alterará fundamentalmente la forma de la red espacial tendida sobre sí, obligando a consiguientes e inevitables reajustes en aquellos astros menores que formaban parte de la primitiva red. A los incesantes cambios de posición y movimiento de los astros en el espacio y a las diferentes formas, medidas y frecuencias vibratorias que se producen en las redes espaciales que forman su estructura geométrica, se les asigna esotéricamente el nombre genérico de EVOLUCION, constituyendo evidentemente lo que en términos muy ocultos podríamos definir como “KARMA DE LOS DIOSES”. El día que la ciencia geométrica alcance un punto culminante de síntesis, aceptando el hecho de que las redes espaciales tendidas entre los mundos, constituyen la raíz del KARMA, tanto de los hombres como de los Dioses, habrá culminado un elevado punto de realización y podrá penetrar entonces en otras áreas más sutiles dentro del proceso infinito de ESTRUCTURACIÓN DE LAS FORMAS, totalmente imposibles de percibir, comprender e intuir por los más inteligentes y preclaros científicos de la Tierra en los momentos actuales...

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