domingo, 27 de febrero de 2011

GeometrÍa I


“Éstas son las siete artes liberales; estas siete se basan todas en un arte que es la geometría. El hombre puede probar que todas las artes del mundo se fundan en la geometría. Pues la geometría ha enseñado al hombre la medida, la ponderación y los pesos de toda clase de cosas sobre la tierra. Por otra parte, no hay ningún hombre que haya desarrollado cualquier oficio sin obrar con ayuda de alguna medida o instrumento de medida; y tampoco ningún hombre que haya comprado o vendido sin medir ni pesar, y todo ello es geometría. Estos comerciantes, estos artesanos, y también las siete artes y en particular el labrador, el comerciante especializado en toda clase de granos y de semillas, el vendimiador y el horticultor (que trabaja) el campo. Ni la gramática ni la aritmética ni la astronomía ni ninguna de las otras artes permiten al hombre encontrar una medición o una medida, excepto la geometría. Por ello pensamos que el arte de geometría es el más excelente que encontrarse pueda, comparado con cualquier otro. Cómo comenzó primero este arte excelente es lo que os voy a decir.”

(Año1583 – Manuscrito Grand Lodge Nº 1 – Art. IV)

“Melencolia I” – Alberto Durero



LA GEOMETRÍA




Vicente Beltrán Anglada


Recopilación de los libros on line de Vicente Beltrán Anglada




LA VERDAD HA DE PRESENTARSE DE TAL MANERA, QUE CONVENZA
SIN ATAR Y QUE ATRAIGA AUN SIN CONVENCER. ESTO SÓLO PUEDE
REALIZARLO EL LENGUAJE DEL CORAZÓN


Cuando comencé este trabajo de recopilación, era C.·. M.·. y necesitaba aprender todas las facetas de la geometría, desde la que nos enseñan en la escuela secundaria, hasta estos complejos y casi incomprensibles postulados esotéricos. Dejo a criterio de cada uno, evaluar la verosimilitud de ellos, pues sólo son comprobables si fehaciente y efectivamente trazamos las líneas en nuestro interior, ayudados de la escuadra de la rectitud y el compás de la razón. Violeta.-

Geometría II

Magia Organizada Planetaria, págs. 22 a 24

Ahora bien, si se tiene en cuenta lo dicho en otras partes de este estudio acerca del Espacio, en el sentido de que es multidimensional y multimolecular, deberemos suponer lógicamente que en la composición geométrica de los planos o niveles de nuestro sistema solar entrarán compuestos moleculares de indescriptible diafanidad y pureza, como por ejemplo, los que entran en la construcción de los planos superiores del sistema, para los cuales los seres humanos, aún los más cualificados, carecen de sentidos adecuados de percepción.

Utilizando como siempre el principio de analogía, podríamos afirmar también que el Espacio, que es multidimensional y multimolecular, ha de ser asimismo multigeométrico, ya que posee en suspensión todas las formas imaginables. La geometría, como soporte de la imaginación de los Magos, es el campo de experimentación de vidas y conciencias que trascienden la investigación de los hombres más avanzados de la Tierra, siendo la geometría, vista desde el ángulo oculto, un archivo permanente de formas universales que jamás fueron percibidas ni investigadas. De acuerdo con esta idea y siguiendo en la línea de nuestras investigaciones en orden a la Magia organizada planetaria, deberíamos preguntamos... ¿Por qué el Espacio es multidimensional, multimolecular y multigeométrico?

1º. Es multidimensional, porque contiene en sí todas las extensiones y magnitudes posibles para que pueda manifestarse la Vida que surge de cualquier centro creador. Las dimensiones dentro de las cuales viven, se mueven y tienen el ser estos centros creadores, indicarán siempre el grado de evolución espiritual alcanzado por los mismos, o sea, su grado de experiencia cósmica. Un estudio del proceso iniciático al que se halla
sujeta la entidad humana al llegar a ciertas etapas de integración espiritual, nos informaría sin duda del significado real de la evolución y de la estrecha vinculación existente entre las iniciaciones espirituales y las dimensiones del Espacio.

2º. Es multimolecular, porque de acuerdo con el grado de evolución alcanzado por cualquier Logos o Centro creador, así será la calidad del ingente e indescriptible grupo de compuestos moleculares mediante los cuales ha de construir Sus cuerpos de manifestación, es decir, Sus planos o esferas expresivas. Todo el proceso de amalgamación molecular se basa, sin embargo, en las leyes mágicas del Sonido, cuyas notas invocativas al ser pronunciadas por el Logos atraerán del Magia Organizada Planetaria seno profundo de cualquier dimensión del Espacio, todas aquellas vidas atómicas y compuestos moleculares que vibran o que responden a idéntica frecuencia de Sonido. Tal como se dice ocultamente, “la Palabra es el elemento mágico de la Creación”.

3º. Es multigeométrico, porque cada grupo de notas componentes del Sonido o de la Palabra, forman un NOMBRE que personifica de manera misteriosa a una Entidad específica, Arcángel o Mahadeva, la cual creará en el seno profundo del Espacio la Forma geométrica requerida a través del ingente grupo de vidas atómicas y compuestos moleculares que corresponden a aquel NOMBRE. De ahí la conocida frase esotérica, tan poco comprendida todavía por muchos aspirantes espirituales: “EL NOMBRE ES LA BASE GEOMÉTRICA DE LA FORMA”.

Para el investigador esotérico, la relación Nombre-Forma constituye uno de los grandes secretos de la Magia. Esta afirmación oculta viene aseverada por la experiencia de los insignes Magos planetarios, que en la enseñanza impartida a Sus discípulos les incitan a descubrir el nombre o sonido interno asignado por Dios el Creador a cada ser y a cada cosa creada, y pasar muy por alto el nombre que les ha sido arbitrariamente asignado por los seres humanos.

El hecho de que el Espacio sea una misteriosa e incomprensible Entidad multidimensional, multimolecular y multigeométrica, obliga al Mago a que –de acuerdo con las sagradas leyes de vibración – utilice creadoramente aquellas propiedades del Espacio en la realización de todas sus operaciones mágicas, sirviéndose consciente y deliberadamente de su propósito espiritual, de sus ideas abstractas y de su mente concreta, en el bien entendido que:

a. La Intención espiritual está relacionada con las dimensiones del Espacio.

b. Las ideas, abstractas en su naturaleza, están vinculadas con las composiciones moleculares inherentes a las cualidades destiladas por alguna definida dimensión del Espacio.

c. La Mente concreta, o substancial, está relacionada con la facultad de “visualizar” las formas geométricas más oportunas y convenientes para el desarrollo de cualquier definida operación mágica.

Cuando existe una perfecta sintonía entre las capacidades creadoras del Mago y las propiedades del Espacio, se produce la verdadera obra mágica, la creación consciente, teniendo en cuenta que las capacidades del Mago dependerán lógicamente de la etapa que haya alcanzado en el devenir de su evolución espiritual. Hay, por lo tanto, una consecuente sintonía entre el grado de evolución del Mago y las correspondientes dimensiones del Espacio, lo cual informará al investigador esotérico de lo que hay que entender por “círculo-no-sepasa” cuando se haga referencia a cualquier centro creador de conciencia. De ahí que siendo el Espacio multidimensional, multimolecular y multigeométrico, es lógico suponer que la dimensión específica de un plano de creación y las formas geométricas que surgirán como efecto de la movilización o puesta en ejercicio de determinados grupos atómicos o compuestos moleculares, serán una natural consecuencia de las capacidades creadoras desarrolladas por el Mago, como fruto de su evolución espiritual.

Vemos, en definitiva, que la totalidad del Cosmos manifestado, o sea, el aspecto substancial u objetivo que tiene su razón de ser dentro del Espacio absoluto, es el resultado de la actividad desarrollada por todos los Logos creadores –sea cual sea su grado de evolución espiritual y de la magnitud de Sus “círculos-no-se-pasa”. Estas conciencias logoicas utilizan el Espacio como recipiente, morada y archivo de Sus infinitas creaciones. Siendo así, un cuerpo humano, un esquema planetario, un sistema solar, una constelación o un sistema cósmico de galaxias, obedecen a las mismas leyes y actividades de creación, variando únicamente de acuerdo con el grado de evolución alcanzado, el número de dimensiones conquistadas, la calidad de los elementos moleculares invocados y las formas geométricas utilizadas en el proceso de construcción de la Obra mágica que cada Logos tiene la misión o el destino de crear en las infinitas y eternamente desconocidas oquedades del Espacio absoluto...

Geometría III

Magia Organizada Planetaria, Págs. 56 a 58


LA GEOMETRÍA, SOPORTE MÁGICO DE LA IMAGINACIÓN

Al ir avanzando en nuestro estudio sobre la Magia Organizada en nuestro mundo, nos vamos dando cuenta de la verdad esotérica contenida en la gran afirmación: “DIOS GEOMETRIZA” de Platón, el filósofo iniciado. No sabemos hasta qué punto ha sido comprendido el carácter incluyente de esta afirmación, pero sí podemos asegurar rotundamente que sin esta comprensión mental es imposible introducirse muy profundamente en la ciencia esotérica de la Magia.

Hay que partir de la base de que la totalidad de nuestro universo es molecular. Según se nos ha enseñado ocultamente, nuestro sistema solar con sus planos, subplanos, planetas, razas y especies no es más que una gigantesca forma geométrica o cuerpo molecular que utiliza el Señor del universo durante los inmensos ciclos de Su manifestación solar. El Logos, o Señor del Sistema, utiliza todas y cada una de Sus infinitas ideaciones para llenar de formas geométricas la totalidad del sistema universal que le sirve de morada, de manera que, de acuerdo con la ley de evolución, opera mágicamente desde el principio hasta el fin de Su Mahamanvántara o ciclo de manifestación. Se sirve de la Magia para crear y para distribuir tales formas geométricas por todos los confines de su vasto sistema, y cuando todo “Su espacio vital” ha quedado lleno de formas, desde las más sutiles a las más densas, viene entonces el trabajo esencial de agilizarlas, embellecerlas y sintetizarlas, creando como fin en sí mismas la gloria inefable de los arquetipos de perfección, que una vez realizados marcarán “el círculo-no-se-pasa” de Su capacidad creadora. No queda intersticio alguno entre las formas geométricas que en su totalidad constituyen el universo. Todas están armoniosamente unidas entre sí constituyendo un conjunto sintético e incluyente, ya se las examine desde el ángulo de vista de los planetas, como de los seres humanos y de las infinitas agrupaciones atómicas. Allí donde termina una forma empieza otra, apoyándose armoniosa y potencialmente en la forma anterior. Así, el espacio que llamamos “vacío”, visto ocultamente se le percibe lleno de otro tipo de formas más sutiles pero que, sin embargo, se apoyan en las estructuras densas y más substancialmente moleculares. Continúa operando en todo momento el principio geométrico de la forma, que no reconoce barrera alguna en la expresión de su naturaleza impelente y progresiva. Se comprende así la indescriptible riqueza de la geometría cuando se la considera en su aspecto más oculto y trascendente, como sirviendo de maravilloso engarce entre planos, dimensiones y compuestos moleculares.

Nada más bello y espectacular desde el ángulo esotérico que observar el firmamento en una noche estrellada, utilizando la clarividencia mental. Aparecerán entonces entre los brillantes puntos o vértices creados por las estrellas y los planetas, nuevos y cada vez más esplendentes y rutilantes cuerpos celestes, constituyendo maravillosas e inenarrables combinaciones geométricas, conjuntos poliédricos de indescriptibles colores y emitiendo incomprensibles y misteriosos sonidos. La percepción clarividente llevará todavía más lejos si se persiste en las observaciones, pues será posible descubrir como una realidad objetiva y no como una simple e interesante ecuación mental, que en el espacio y dentro de una desconocida y esplendente red geométrica espacial, deberá ser resuelta definitivamente la gran incógnita del hombre con respecto a su identidad, procedencia y destino, ya que es leyendo en el maravilloso mapa de los cielos que se aprende la gran verdad oculta de que el destino de todo cuanto existe en el universo –sea cual sea su importancia – se halla escrito allí, en el espacio infinito y dentro de cualquiera de las redes geométricas espaciales, cunas del verdadero estudio esotérico de la Magia. Desde este ángulo de observación, el KARMA, ya se aplique a un sistema solar, a un esquema planetario o a un simple ser humano, no es sino una proyección geométrica procedente de una u otra de estas incomprensibles redes espaciales creadas en el ilimitado marco del espacio por un tipo desconocido de actividad creadora.

Podríamos suponer incluso que los ángulos de incidencia de los puntos brillantes del firmamento, constituyendo determinadas formas geométricas, moldean misteriosamente el KARMA de la Tierra y que la posición que ocupa cualquier ser humano en el entramado geométrico que constituye su entorno social, configurará también sin lugar a dudas su karma o su destino. Así, cuando astrológicamente se dice que “las estrellas marcan el destino del hombre”, debería agregarse “mediante la figura geométrica que adoptaron las estrellas en el momento de su nacimiento”, de manera tal que la Astrología y la Geometría son Ciencias inseparables y consubstanciales, no pudiendo moverse una sin que al propio tiempo se mueva la otra. De ahí que el Mago, siguiendo las reglas iniciáticas expuestas por Platón, GEOMETRIZA utilizando su voluntad y su imaginación. Mueve con ambas las redes espaciales, tañe la lira de infinitas cuerdas del firmamento y de sus regios sonidos extrae la forma geométrica más oportuna, la que más adecuadamente responde a su intento creador. Así, las redes espaciales jamás están en reposo, sino constantemente vibrando, moviéndose y ampliándose, haciéndose eco en todos momentos de las necesidades que surgen de cualquier centro, mágico o creador.

Las divinas medidas áureas de los grandes artistas del pasado, surgieron del descubrimiento genial de las proporciones ideales implícitas en las primeras redes espaciales con las que Dios recubrió la desnudez de Su propósito universal, y a su conjuro surgieron las formas geométricas de todo cuanto existe en increíbles y dinámicos despliegues de armonía imposibles de describir. El Mago se limita a seguir sin ofrecer resistencia alguna la forma geométrica y el movimiento que le marcan las estrellas, tratando de descubrir de entre las redes espaciales que las unen entre sí, aquéllas que mejor responden a sus intenciones creadoras, sabiendo que tales redes espaciales son los infinitos hilos de comunicación tendidos entre todos los cuerpos celestes, impulsadas por fuerzas inteligentes dotadas del más potente y electrizante dinamismo. Las combinaciones realizadas por el Mago siguiendo su inevitable impulso creador y apoyándose en su poderosa imaginación, crean nuevas redes espaciales dentro de las redes creadas por las esplendentes estrellas y rutilantes astros y es así, utilizando su magia creadora, que puede destruir aquellas “redes malignas que surgidas de las leyes de la necesidad kármica llenaron de angustia y desesperación la vida de los hombres de la Tierra”, (EL LIBRO DE LOS INICIADOS), pues la ley mágica por excelencia viene expresada en aquel axioma oculto... “los astros inclinan pero no obligan”, que tanto dio que pensar a místicos, filósofos y ocultistas de todos los tiempos.

El cambio de posición geométrica de un astro en el espacio inducido por las leyes de la necesidad kármica, alterará fundamentalmente la forma de la red espacial tendida sobre sí, obligando a consiguientes e inevitables reajustes en aquellos astros menores que formaban parte de la primitiva red. A los incesantes cambios de posición y movimiento de los astros en el espacio y a las diferentes formas, medidas y frecuencias vibratorias que se producen en las redes espaciales que forman su estructura geométrica, se les asigna esotéricamente el nombre genérico de EVOLUCION, constituyendo evidentemente lo que en términos muy ocultos podríamos definir como “KARMA DE LOS DIOSES”. El día que la ciencia geométrica alcance un punto culminante de síntesis, aceptando el hecho de que las redes espaciales tendidas entre los mundos, constituyen la raíz del KARMA, tanto de los hombres como de los Dioses, habrá culminado un elevado punto de realización y podrá penetrar entonces en otras áreas más sutiles dentro del proceso infinito de ESTRUCTURACIÓN DE LAS FORMAS, totalmente imposibles de percibir, comprender e intuir por los más inteligentes y preclaros científicos de la Tierra en los momentos actuales...

Geometría IV

Magia Organizada Planetaria, Págs. 59  a 65

Ahora bien, cuando analizamos el término “Geometría Esotérica” al referirnos a la multiplicidad infinita de formas en la vida de la Naturaleza, adoptamos la expresión justa, ya que toda forma –sea cual sea su grado de objetividad – constituye un misterio geométrico de creación en cuya estructuración toman parte infinidad de fuerzas invisibles cuya ley, actividad y orden vienen regidos por una Voluntad suprema que está más allá de los límites de nuestra comprensión. La forma geométrica es el principio de la manifestación universal, ya que es a través de ella que deberán expresarse las cualidades psicológicas de la Deidad creadora, implícitas subjetivamente en los estados de conciencia que revelan todos y cada uno de los seres de la Naturaleza, no importa el grado de integración interna que hayan alcanzado dentro del proceso general de la evolución planetaria. Deberemos admitir, por tanto, que existe una filosofía de la forma de la misma manera que hay una filosofía de la vida, viniendo dinamizadas todas las Magia Organizada Planetaria formas existentes por determinadas cualidades magnéticas de carácter interno o subjetivo, las cuales cristalizan en los elementos geométricos de base conocidos como el punto, la línea, la superficie y el volumen.

La filosofía de la forma, que es el ideal de la Geometría Esotérica, tiende a la más bella expresión del Arte y constituye el pensamiento de los hombres verdaderamente universales, ya lo expresen en el sentido de las propias formas dotándolas de vida por el poder de la imaginación –como lo hizo Leonardo da Vinci – o enriqueciéndolas de amplísimos conceptos filosóficos en cuya mágica elaboración se vislumbran arquetipos de perfección encarnando realidades geométricas, tal como sintetizó Platón en su conocido axioma “DIOS GEOMETRIZA”, pero, en definitiva, ambos ángulos de visión genuinamente universales porque encarnaban corrientes de vida creadora más que simples ideales estéticos, actuaban como verdaderos geómetras esotéricos, siguiendo uno el riguroso sendero del Arte, y el de la más sublime filosofía el otro. La conclusión
a la que ambos llegaron, era seguramente la misma, es decir, que el misterio de la forma geométrica y el contenido subjetivo de la misma constituían parte del mismo secreto cósmico, potencial y latente dentro del ser humano, que debía forzosamente revelarse, lo cual evidentemente hicieron ambos, concretando Leonardo la filosofía interna en belleza externa y revelando Platón la belleza externa en filosofía interna. La búsqueda de la similitud existente entre las estructuras psicológicas internas y la impresionante serie de estructuras geométricas externas, constituyen el centro de investigación de la Geometría Esotérica, de idéntica manera que la similitud de propósitos creadores o arquetípicos en el seno místico de cada forma en la vida de la Naturaleza, constituye la manera platónica de investigación de la filosofía oculta y trascendente.

De acuerdo con nuestras investigaciones de las leyes ocultas de la Magia, hay dos maneras de contemplar la Naturaleza; desde fuera a través de las percepciones sensoriales, viéndolas en su extensísima panorámica externa, y desde dentro, intentando descubrir el secreto que oculta el espacio geométrico, celosamente guardado por los “espíritus de la Naturaleza”. La segunda ofrece una percepción directa de la verdad oculta del Espíritu Creador que surge raudamente del misterioso crisol donde los grandes Devas de los Arquetipos fraguan el destino final de todas las posibles formas geométricas, moradas temporales de cada una de las unidades de vida y de conciencia que pueblan las incontables pléyades de humanidades dentro y fuera de nuestro sistema solar.

Como fue dicho en un libro anterior[1]La Geometría es el andamiaje de la imaginación”. El Arte y la Ciencia se complementan geométricamente, al extremo que ninguna expresión artística digna de este nombre carecerá de ciencia o de técnica, ni ninguna Ciencia carecerá de Arte; de ahí que todo conocimiento verdadero proviene de un íntimo sentimiento creador, no teniendo otra meta reconocida la Magia de la Creación que darle adecuada forma a la imaginación en virtud de una serie continuada de impulsos internos”. Existe también, por poco que lo analicemos, un sentimiento infinito de belleza matemática que tiende a convertirse en armonía de las formas y los números, una elegancia geométrica, podríamos decir, que tiende a estructurarse en forma matemática. Ejemplo de ello lo tenemos en las sublimes medidas áureas o solares, que son una constante universal en el arte creador, pudiendo asegurarse incluso desde el ángulo oculto que una ecuación matemática ha de contener belleza artística, pues de no ser así la ecuación jamás llegará a ser perfecta. La Ciencia de los Números es la Ciencia
de la Forma y no podríamos hablar de Magia ni de Geometría Esotérica sin referirnos previamente a la armonía existente entre ambas Ciencias.

Con respecto a la Geometría Esotérica habrá que tenerse en cuenta además que todos los cuerpos están sujetos a una serie de reacciones de acuerdo con la posición que ocupan en el Espacio en relación con otros cuerpos, estableciéndose así aquellas líneas místicas de relación magnética que darán lugar a todos los fenómenos de perspectiva geométrica que crean en el Espacio los planetas, los universos, las constelaciones y las galaxias.

Indudablemente existe esta mística relación magnética entre los astros, ya que todo cuanto percibimos por doquier es un fenómeno de perspectiva, aunque lo realmente importante desde el ángulo de nuestro estudio sobre la Magia, son las reacciones psíquicas que tales perspectivas producen en los cuerpos celestes, obligados por la posición que ocupan en el dilatado firmamento a crear determinadas figuras geométricas, contribuyendo con ello a generar inmensos campos magnéticos que, indudablemente, influirán en la vida y en los acontecimientos de todos los seres vivientes que dentro de sus misteriosos esquemas planetarios o universales “viven, se mueven y tienen el ser”, y aparentemente crean y perpetúan en el tiempo aquel fenómeno oculto que esotéricamente llamamos KARMA.

Bien, esta idea fue analizada ya en páginas anteriores y quizás pecaríamos de redundancia insistiendo sobre la misma, pero sí sería oportuno señalar que las formas geométricas a las que aludimos bajo la designación de “efectos de perspectiva”, tienen una contraparte etérica en distintos grados de sutilidad que origina en la infinita grandiosidad del Espacio unas gigantescas redes geométricas dentro de las cuales están “místicamente encadenados los mundos”, constituyendo verdaderas fronteras cósmicas o “círculos infranqueables”, aun para los propios Logos creadores. Como iremos apreciando, a medida que van siendo trascendidas ciertas zonas de observación intelectual, se le abren al investigador esotérico de la Magia, las maravillosas e insondables regiones abstractas –no tan engañosas como las concretas o intelectuales – iniciándose entonces un fantástico recorrido por unas áreas de luz realmente impresionantes. Se perciben así las formas geométricas que crean entre sí los innumerables astros, planetas y estrellas bajo una gama infinita de indescriptibles colores y de insospechables melodías que aseveran el conocido axioma oculto que constituye la base mágica de la Creación...: “todo en el Universo es un Sonido que genera un Color y que finalmente se convierte en una Forma Geométrica”. Impregnando este axioma de contenido científico, podríamos decir que el campo supremo de investigación del Cosmos tiene tres acusadas vertientes o ángulos de observación:

a. La que tiene que ver únicamente con la forma geométrica que constituyen entre sí determinados cuerpos celestes formando constelaciones, es decir, el fenómeno de la perspectiva tal como aparece a través del sentido de la vista en su aspecto físico o
tridimensional.

b. Otra vertiente a considerar desde el ángulo esotérico pertenece a la llamada cuarta dimensión, utilizando a este propósito la clarividencia astral y observando el fenómeno de la perspectiva a través de las impresiones psíquicas o emocionales que suscitan en el ser interno.

c. La tercera vertiente pertenece a la quinta dimensión del espacio, cuya expresión reconocida desde el ángulo oculto es el pensamiento humano, aunque liberado por completo de las ordinarias o habituales modificaciones mentales producidas por la actividad emocional del hombre, o sea, de aquella condición que esotéricamente conocemos bajo el nombre de KAMA-MANAS, la mente condicionada por el deseo.

Cinco dimensiones constituyen, por lo tanto, el campo de investigación esotérico de la Magia organizada, las tres que corresponden al plano físico y las otras dos que corresponden a los niveles psíquico y mental. Las tres primeras son eminentemente objetivas y el campo de sus percepciones arranca de los cinco sentidos actualizados en el plano físico. La limitación de estos sentidos es evidente cuando se trata de percibir en las dimensiones más sutiles o cuando se trata de representar la objetividad geométrica de las tres dimensiones, la cual aparecerá siempre como un plano o como una superficie y no como un volumen que, como sabemos, es la representación natural de la tercera dimensión. Esto equivale a decir que las perspectivas geométricas ya sean de los cuerpos celestes o aplicadas a cualquier cuerpo en la vida de la Naturaleza, sólo pueden ser registradas por la visión y por el cerebro en forma de plano o superficie, es decir, quedando oculta siempre por la limitación de los propios sentidos corporales, una de las tres dimensiones que constituyen el Universo físico.

Para que a la vista del investigador esotérico de la Magia aparezca esta tercera dimensión oculta, deberá ascender en conciencia y utilizando la clarividencia astral a la cuarta dimensión del Espacio y efectuar desde allí las oportunas y necesarias observaciones. Entonces el Espacio –tal como místicamente se dice – se esclarecerá y aparecerán volúmenes por todo el campo de percepción del observador, como si las formas objetivas fueran de cristal y pudiesen verse indistintamente por arriba, por abajo, por el centro, por la derecha, por la izquierda, etc., constituyendo tal tipo de observación una nueva cualidad de la conciencia, la cual percibirá entonces con enorme exactitud la parte subjetiva u oculta de toda posible forma geométrica, siendo consciente del color o cualidad mística de cada una, así como del tipo de emoción –si podemos decirlo así – que cada cualidad o cada color suscita en el ánimo de los seres humanos. Es por tal motivo que a la cuarta dimensión, o plano astral, se la denomina también “el nivel de las emociones y de los sentimientos de los hombres”, siendo la belleza del color y la fulgida transparencia de las formas poliédricas observadas, una indicación elocuente de la sutilidad exquisita de los niveles registrados.

La quinta dimensión del Espacio recibe esotéricamente la denominación de “plano mental”. Consta asimismo de siete subplanos y cada uno de ellos viene a ser como la sede o el archivo de las cualidades infinitas del pensamiento, pudiendo decirse que cada mente humana se mueve en uno u otro de estos siete subniveles, poseyendo una capacidad de registro que le permite ser consciente en aquél que por ley de vibración le corresponde. Podríamos decir pues, de acuerdo con las enseñanzas esotéricas, que la quinta dimensión en su totalidad es la integración de siete subdimensiones y que cada una de ellas forma un centro de proyección, expansión y registro de pensamientos, los cuales aparecen a la observación del investigador esotérico como místicos sonidos, conteniendo cada uno su propio e íntimo significado y manifestándose bajo la impresión de una cálida melodía, que irá introduciéndose en el ánimo del observador y le embargará de determinadas emociones, llegando finalmente al cerebro físico bajo una definida forma geométrica... Podemos afirmar pues, desde el ángulo de vista de la Magia, que toda forma es el resultado de una definida emoción, la cual a su vez arranca de la percepción íntima de un pensamiento hurgando en el sagrado destino de lo cósmico una verdad geométrica que rige el complejo mundo de las formas, pero una verdad filosófica también que surge vibrante del océano de Vida del Espíritu...

Ahora bien, apreciado el KARMA como un resultado de la proyección magnética sobre el planeta o sobre los individuos, del cálido impulso de las estrellas, parece indicar que las entidades creadoras que ocupan los núcleos vitales de los universos, de los planetas y de las humanidades, están fatalmente condenadas a sufrir el rigor del KARMA –sea bueno o sea malo – sin que la voluntad creadora pueda ejercitar su poder volitivo y autoconsciente, o sea, el de decidir por sí misma los hechos, acontecimientos y procesos psicológicos que forman las bases del destino.

Esta idea parece negar por completo la veracidad del gran axioma esotérico “...los astros inclinan pero no obligan”. Sin embargo, la gran tradición oculta que ha enriquecido a través de las edades las vidas y las mentes de los sabios, afirma también que “...el Espíritu creador está por encima de todas las cosas” y que, tal como decía BUDA, “el hombre liberado está más allá del destino de los mundos”.

En ambas afirmaciones se aplica la ley del Espíritu por encima de la ley de la Materia, aun reconociendo que ésta constituye la base sobre la cual fueron creadas las más gloriosas y esplendentes estrellas. Así, cuando hablamos del significado oculto de las redes geométricas espaciales que kármicamente aprisionan los mundos, habríamos de considerar también el aspecto geométrico de las redes espaciales creadas por el Espíritu y ver el KARMA o destino, al menos en los individuos dotados de gran percepción y dinamismo espiritual, no sólo como algo voluntariamente aceptado, sino también como autoconscientemente dirigido, con lo cual puede ser comprendida la razón espiritual que asiste a aquéllos que luchan con fe y confianza contra el destino implacable de las estrellas...

La idea sería muy fácil de comprender si la visión del investigador de la Magia organizada del planeta pudiera situarse en el plano del Espíritu, y observase desde allí el proceso inicial que marca el destino del hombre: la concepción, la gestación, el nacimiento, la calidad de los vehículos de manifestación, los ambientes sociales donde deberá desenvolver sus actividades, etc. Se vería entonces que no son las estrellas las que obligan a nacer, sino que es el Espíritu quien decide físicamente encarnar, después de percibir el curso cíclico de las estrellas, sujetándose entonces voluntaria y conscientemente a las leyes del renacimiento. La decisión del Espíritu marca siempre el destino de los hombres superiores y es la que finalmente triunfa de las redes geométricas de las formas por bellas y perfectas que éstas sean.

Podemos afirmar, por lo tanto, que la Geometría esotérica que es la Geometría del Espíritu se apoya en redes espaciales de indescriptible diafanidad y transparencia y sobre formas geométricas de inefable belleza. Nada de cuanto dijimos anteriormente acerca de las complejas y cada vez más estilizadas redes geométricas espaciales está en contradicción con cuanto estamos afirmando ahora acerca de la ley prevaleciente del Espíritu. Nos limitamos, como buenos investigadores esotéricos, a considerar un poder que está más allá de la influencia de las estrellas, aunque reconociendo que no todos los seres humanos lo han logrado desarrollar. La mayoría de ellos están fatalmente sujetos a la influencia de los astros porque no han desarrollado convenientemente todavía su Espíritu creador. En tal caso el destino marcado por las estrellas ha de cumplirse inexorablemente. El KARMA angustioso de la Tierra es una ley marcada por el principio de la gravitación de la Materia, no es el resultado de un principio espiritual rectamente previsto e inteligentemente manifestado.

Tenemos, por tanto, y esta verdad será con el tiempo el patrimonio natural de los investigadores científicos del futuro, un tipo de redes espaciales cuya expresión geométrica constituye el KARMA o destino inapelable que gravita sobre la inmensa mayoría de seres humanos, y otras redes espaciales que “han sido previa e inteligentemente elegidas” por aquel reducido grupo de individualidades dentro de la humanidad que desarrollaron convenientemente dentro de sí la ley del Espíritu. El destino de ambos grupos será evidentemente muy distinto, habida cuenta que las redes espaciales que envuelven al primero están estructuradas sobre formas geométricas irregulares, basadas en la figura del cuadrado, en tanto que las redes espaciales dentro de las cuales evoluciona el segundo grupo son erigidas sobre unas formas geométricas cada vez más regulares basadas en el triángulo y el círculo[2].

Tal como hemos logrado averiguar ocultamente, el cuadrado, el triángulo y el círculo son las figuras geométricas de base utilizadas por el Logos de nuestro universo en la construcción de Su vasto sistema solar, definiendo las tres etapas de desarrollo espiritual que a través de la materia organizada crearon aquellos aspectos, ocultamente conocidos como PERSONALIDAD, ALMA Y ESPÍRITU en la vida de los Hombres Celestiales, o Logos planetarios, y en la de los seres humanos.

Complementamos con estas ideas nuestras previas informaciones esotéricas sobre el llamado Cuaternario humano, la Personalidad psicológica formada, por la mente, el cuerpo emocional, el vehículo etérico y el cuerpo físico denso, y considerar desde este ángulo de vista la constitución geométrica del vehículo etérico de los seres humanos corrientes, el cual, según revelan las observaciones clarividentes, está formado por una tupida red de cuadrados, la mayor parte de ellos de tipo irregular, apreciados desde el ángulo de la forma geométrica.

Elevando la percepción clarividente al cuerpo etérico de los individuos potentemente polarizados con el Alma, o mente superior, se le ve esplendentemente vitalizado por radiantes figuras geométricas basadas en la forma del triángulo, que surge aparentemente de la división de los cuadrados constituyentes de la red anterior en cuatro triángulos, los cuales, a medida que el Alma va adquiriendo poder sobre la red etérica proveniente del pasado, tomarán la forma regular del triángulo equilátero, figura que, de acuerdo con la sabiduría oculta facilitada por los grandes Conocedores planetarios, constituye el Arquetipo sobre el cual se modela y estructura la evolución de este sistema solar actual.

Aplicando idéntico principio de investigación a los grandes Adeptos e Iniciados planetarios, habrá que suponer por analogía que el vehículo etérico que utilizan – caso de hallarse en encarnación física – estará constituido por elementos geométricos circulares, surgidos aparentemente de la increíble división de los triángulos equiláteros en una infinita cantidad de triángulos cada vez más reducidos, hasta que en una final subdivisión se conviertan en círculos, los cuales crearán en la red geométrica del vehículo etérico una nueva forma de distribución de las energías procedentes de las redes espaciales del Cosmos, mayormente 3 Vistas desde una cuarta dimensión y apreciadas en su aspecto volumétrico, las figuras del cuadrado, del triángulo y del círculo, son observadas como el hexaedro, la pirámide de base rectangular y la esfera conectadas con el aura planetaria y con la vida espiritual de aquellos gloriosos Adeptos planetarios.

La Geometría aparece así como el fundamento mágico de la creación, pues no hay que descartar la idea –ocultamente correcta de acuerdo con el principio de analogía – de que las formas geométricas del cuadrado, del triángulo y del círculo, que forman el entramado mágico de la Personalidad, del Alma y del Espíritu, son proyecciones celestes de las grandes Constelaciones unidas al glorioso destino de nuestro sistema solar, cuyas redes espaciales o vehículos etéricos envolventes están constituidas por aquellas formas geométricas de base. Y aun podríamos hablar –basando siempre nuestras observaciones sobre la ley geométrica que regula la posición de los grandes astros en el firmamento – del grado de evolución alcanzado por aquellas supremas Entidades espirituales que desde las sempiternas alturas logoicas rigen inmensas e impresionantes zonas siderales en el marco del indescriptible Mapa cósmico… 


[1] “Los Ángeles en la Vida Social Humana”

[2] Vistas desde una cuarta dimensión y apreciadas en su aspecto volumétrico, las figuras del cuadrado, del triángulo y del círculo, son observadas como el hexaedro, la pirámide de base rectangular y la esfera.


Geometría V

Magia Organizada Planetaria, Pág. 82

La luz, en fulgores e intensidades indescriptibles, imposibles de soportar por la visión de los profanos, es una constante natural en tales ceremonias jerárquicas y las blancas túnicas de los Iniciados cuajadas de misteriosos ornamentos áureos, le dan al recinto donde tiene lugar la ceremonia, un trascendente carácter místico que se amplía o intensifica cuando aparece el Sacerdote o Hierofante que ha de presidir la invocación o empuñar el Cetro iniciático.

Los movimientos rítmicos que realizan los asistentes a estas Ceremonias, las formas geométricas que construyen durante el curso de las mismas y los mántrams de poder que entonan para atraer del Espacio la energía cósmica o dévica que se precisa para obtener resultados precisos, son los aspectos consubstanciales del acto mágico o creador. Pero, en esencia y como una figura representativa de la liturgia, sea cual sea su importancia, aparece siempre sobre el Hierofante la figura mística de un Cáliz dorado abierto por completo a la influencia del Verbo espiritual o Misterio que trata de revelarse, siendo la imagen viviente del SANTO GRIAL, una imagen tan poco conocida, sin embargo, aun para muchos experimentados discípulos.

De la misma manera que la geometría del espacio forma la estructura de la imaginación de los hombres, así los sacramentos espirituales revelados en las ceremonias litúrgicas constituyen el soporte molecular de la Magia organizada en el mundo. Entonces... ¿Qué es lo que hay que entender realmente por sacramentos? El sacramento no es sino la expresión objetiva de un misterio que el hombre y la Naturaleza están revelando a cada instante. El misterio es la más alta representación de la vida y el sacramento es la expresión o revelación psicológica del misterio. El misterio está íntimamente vinculado con el eterno propósito del Logos de SER dentro de Su universo y el sacramento representa las cualidades que surgen del contacto de la Vida divina con la materia que ha de proporcionarle la substancia necesaria “para cubrir su desnudez” (Libro de los Iniciados). Plena y armoniosamente integrados en la manifestación objetiva de un sistema solar, de un esquema planetario, de un cuerpo humano o de un simple átomo, producen el estímulo del desarrollo colectivo y su persistencia lleva indefectiblemente a la liberación del Espíritu y a la redención de la Materia.


Magia Organizada Planetaria, Págs.157 a 158

Cuando un hombre ha logrado adquirir el don psicológico de la Oportunidad, encaja perfectamente entonces en el ambiente social que le corresponde y desde donde debe desarrollar su actividad creadora, su verdadera y correcta labor social de engarce con los valores cósmicos. Un ejemplo de esta sabia ley de situación cósmica lo tenemos en las Pirámides egipcias, dentro de las cuales la geometría, la astronomía y el orden matemático se complementan perfectamente para crear unas ARQUITECTURAS reflejadas de lo cósmico, sólidamente establecidas sobre los cimientos de la Magia organizada, unas solemnes Estructuras geométricas más elocuentes de la sabiduría divina que de gigantescas tumbas faraónicas.

Mme. BLAVATSKY, que fue una excepcional ocultista y una portentosa Maga, atribuía a los sacerdotes egipcios, a los astrónomos, a los arquitectos y a los matemáticos que diseñaron las Pirámides, “ciertas sorprendentes facultades mágicas”. Ellos conocían evidentemente la ciencia suprema de la Invocación de las fuerzas sutiles de la Naturaleza y controlaban perfectamente el protoplasma universal, con sólidos conocimientos de las leyes de la proporción cósmica y sagradas medidas áureas o solares que los grandes Devas transmitieron en lejanas épocas a los hijos de los hombres.

Para dar fin a estas últimas consideraciones, definiremos como Magia organizada a todo intento creador en la vida del hombre. Ésta es una afirmación que engloba, conjunta o engarza en la vida humana –sea cual sea su grado de evolución– a la astronomía, la geometría y las matemáticas, que son los poderes utilizados por el Creador, como Mago supremo del Universo, para estructurar el magno Templo del Sistema Solar donde “vivimos, nos movemos y tenemos el Ser”.


Los Misterios de Shamballa, Pág. 56

LA ESTRUCTURA MÍSTICA DE SHAMBALLA

La ISLA BLANCA, es decir el emplazamiento geográfico elegido por los Señores de la Llama cuando instituyeron la Gran Fraternidad de SHAMBALLA aquí en la Tierra, es un misterio iniciático de alta trascendencia espiritual, basado en la geometría esotérica, pues nada externo, salvo las indescriptibles radiaciones magnéticas, podrá revelarle al investigador cualificado este maravilloso Centro espiritual del que surge la Luz del mundo. Últimamente se ha escrito bastante sobre SIIAMBALLA “el Oasis perdido en el Desierto de Gobi”, pero las narraciones novelescas basadas a veces en hechos rigurosamente ciertos, desarrollaron a extremos exorbitados la imaginación de los profanos y destilaron quizás un poco de luz o de tenue certeza en las mentes de los aspirantes espirituales del mundo.

Sin embargo, ocultaron frecuentemente mejor que descubrieron los inmensos tesoros espirituales que se ocultan allí envueltos en hálitos de misterio y escondidos en los profundísimos arcanos de la Sabiduría de las Edades.

Lo que sí puede afirmarse con toda seguridad, lógica y realismo espiritual, es que el Centro de SHAMBALLA constituye en su totalidad un Misterio indescifrable al que sólo pueden acercarse los grandes Iniciados del planeta, después de haberse preparado para ello durante una multiplicidad de existencias, a medida que fueron recibiendo merced a Sus méritos espirituales, las sucesivas Iniciaciones.


Geometría VI

Los Misterios de Shamballa, Págs. 60 a 63 

A medida que el ser humano vaya evolucionando a través de las edades, se dará cuenta de que el Espacio, con su multiplicidad de soles, constelaciones y planetas, es un verdadero y perfecto mapa astronómico, confeccionado según las más elementales reglas de la geometría y que todo el Inmenso e indescriptible Contenido espacial -visto cósmicamente no es sino el CUERPO EXPRESIVO de UNA ENTIDAD SUPREMA, cuyo poder y absoluta grandeza sobrepasa la visión de los más elevados y esplendentes RISHIS... Este absoluto e inmenso conjunto estelar condiciona todo tipo de visión, a medida que la entidad espiritual evolucionante va desarrollando sus poderes de percepción. Podríamos considerar este misterioso e indefinible conjunto estelar desde tres principales campos de observación: humana, planetaria y cósmica:

a. Desde el ángulo de la percepción humana. En su presente estado de desarrollo, cuando el hombre observa el firmamento estrellado, sólo aprecia puntos brillantes de distintos resplandores que son las refulgentes estrellas y planetas, cíclicamente organizados de acuerdo con la ley del Karma y que constituyen la maravillosa estructura de los Cielos. Este tipo de percepción le permite al observador humano contemplar una serie infinita de figuras geométricas, basadas en el principio científico de la perspectiva. Surgen así las engañosas formas geométricas creadas por los infinitos ángulos de enfoque de la visión humana, sujeta a las deformaciones geométricas de la relatividad objetiva y condicionada por la inclinación del eje de la Tierra con respecto a la elíptica.
Este tipo de visión ha constituido hasta aquí el fundamento de la Astrología convencional o Astrología científica, con respecto al destino de los hombres. Desde el nivel puramente físico, viendo el firmamento como una superficie plana, no puede percibirse otra cosa que las formas y situaciones geométricas aparentes, creadas por los cuerpos estelares en el espacio infinito. El destino del ser humano, enmarcado desde el ángulo de la perspectiva visual y de la posición física de los astros, aparece únicamente como una condición fija e inalterable. Desde este punto de vista, nada puede detener el curso inflexible y rígido de los astros y “…las estrellas inclinan y obligan”. Tal es el principio de perspectiva que surge de la contemplación bidimensional del espacio.

b. Desde el ángulo de la percepción causal, utilizando los poderes de la clarividencia en los niveles más elevados de la mente. Esta visión contempla el universo estrellado, el refulgente conjunto de soles y planetas, desde una dimensión más completa e incluyente. Los cuerpos celestes, sea cual fuere su importancia, aparecen como centros luminosos con vida propia y habitados por Entidades cósmicas de inenarrable grandeza y evolución, constituyendo entre sí misteriosas y enigmáticas figuras geométricas, poliédricas, transparentes y de una extraordinaria belleza. El espacio cósmico no aparece aquí como una superficie plana, como en el caso anterior, sino en su aspecto cuatridimensional, es decir, en volumen y de manera transparente, viéndose las composiciones geométricas poliédricas por fuera, por dentro, a través y desde todos los ángulos. Ya no se escuchan únicamente las notas particularizadas de cada cuerpo estelar sino que el oído del observador, insuflado del aliento cósmico, se extasía con la sinfonía creada por un inmenso conjunto orquestal, formado por todas aquellas gigantescas agrupaciones estelares que arrastran raudamente sus composiciones geométricas, que son las ideas de los Dioses a través del espacio infinito. Esta visión “en volumen” y en exquisita e indescriptible transparencia del Cosmos se fundamenta en realidades causales y utilizando un tipo de luz o de percepción absolutamente desconocido todavía por los hombres de la Tierra, pero que utilizan sabiamente los Iniciados, para descubrir los grandes secretos cósmicos, el misterio de los Rayos y el oculto destino del alma humana. Si pudiésemos asignarle un nombre científico a ese tipo de visión y al conocimiento que se extrae del mismo, el más apropiado sería sin duda el de “Astrología Esotérica”. Este es el campo de observación de los Adeptos de la Gran Fraternidad Blanca del planeta, cuando tratan de leer el destino causal de las naciones, el de los conjuntos sociales humanos y el de los discípulos espirituales del mundo que más adelante serán los Iniciados de la Jerarquía. Como ustedes irán observando –si siguen atentamente el proceso- estamos utilizando la regla esotérica de la analogía, cuando investigamos los distintos ángulos de percepción geométrica del Cosmos.

c. Desde el ángulo de la percepción cósmica, utilizando sistemas de visión que están más allá de la inteligencia humana y son accesibles solamente a aquellos Iniciados que alcanzaron ciertas Iniciaciones fuera del Sistema solar. Ya no se perciben formas geométricas basadas en las percepciones físicas ni las transparentes formas geométricas que dieron lugar a la lectura astrológica causal del destino del Ego y de los grupos egoicos. Aquí la percepción es multidimensional y se relaciona con las indescriptibles figuras geométricas constituidas por las agrupaciones de conjuntos monádicos, de los cuales los grupos egoicos en los niveles causales de los planetas no son sino pálidos reflejos. Se trata por lo tanto, de una visión o percepción del destino monádico de todas las humanidades existentes en el sistema cósmico del cual nuestro Sistema solar forma parte, pero que, por analogía, puede ser extendido al Sistema Galáctico absoluto central del que surgen todos los espíritus, todas las almas y todas las formas.

Tal es la Astrología de los Dioses, de la cual no se conoce prácticamente nada, salvo la consideración analógica que se extiende por su propia e infinita fluidez a regiones siderales de tal maravillosa y excelsa magnitud, que escapan incluso a la percepción multidimensional de los grandes Budas planetarios...

Sin embargo, fue a través de la luz proyectada por esta Astrología cósmica sobre el campo de la percepción de los Iniciados planetarios, que surgió a su debido tiempo la Astrología jerárquica, merced a la cual se confeccionan los mapas astrológicos correspondientes al destino de los astros dentro del Sistema solar. Es por tal motivo que a SANAT KUMARA, el SEÑOR DE SHAMBALLA, se le denomina “El Gran Astrólogo”, cuando se le menciona jerárquicamente, pues solamente EL, en la incomprensible soledad de Su augusta Cámara Secreta, puede medir el paso cíclico de las grandes Constelaciones y confeccionar creadoramente el destino de la Tierra. Desde tal punto de vista, el Centro de SHAMBALLA es el observatorio cósmico desde el cual
SANAT KUMARA puede “prever” el nacimiento de los mundos hermanos que han de aparecer de acuerdo con las leyes cíclicas del Universo, basadas en la Geometría esotérica, para cumplir determinada misión kármica dentro del “círculo-no-se-pasa” solar.

Pero el mapa celeste que se utiliza para tales observaciones cósmicas sólo podrá ser tenuemente interpretado cuando se haya recibido la séptima Iniciación planetaria, cuando el gran Iniciado empieza a prepararse ya activamente para crear Su propio modelo de mundo, dentro del gran conjunto cósmico. Además de los grandes centros etéricos planetarios a los que hacíamos referencia durante el curso de este capítulo sobre la Estructuración Mística de SHAMBALLA, existen en la Tierra otros centros menores cuya función es similar o muy parecida, a la actividad desarrollada por las glándulas endocrinas dentro del organismo humano y a través de las cuales es canalizada la energía procedente de los centros etéricos o chakras del Logos planetario. Algunos de tales centros menores, esotéricamente reconocidos, son las ciudades de LONDRES, GINEBRA, NUEVA YORK, TOKIO y DARJEELING en el norte de la India.

La consideración analítica del establecimiento de tales centros y la forma como es utilizado el tremendo poder magnético del SEÑOR DEL MUNDO, a través del Centro de Poder o Talismán sagrado del planeta, para crear estos centros menores de poder logoico, serán estudiadas en otro capítulo de este libro, dedicado exclusivamente a las Iniciaciones planetarias.

Poco nos queda por decir ya acerca de la estructuración geométrica y mística de SHAMBALLA, ya que se trata únicamente de vincular este absoluto centro planetario de Síntesis, con la totalidad del contenido universal y de estudiar las repercusiones de su omnipotente poder sobre la minúscula estructura geométrica del ser humano ya que éste, en virtud de la ley de semejanza cósmica -base fundamental del principio de analogía- es un verdadero centro de vinculación con todo lo creado y aun, dentro de las limitaciones propias de su etapa evolutiva, trata constantemente de revelar en el tiempo aquel eterno secreto del espacio que un día le convirtió en un hombre y que, más adelante, le convertirá en un Dios.   

Geometría VII

LA VENIDA DEL ISNTRUCTOR DEL MUNDO, Págs. 82  a 85

No se trata sólo de saber que hay constelaciones que están operando sobre la Tierra, sino que el karma de la Tierra, visto por el norte, el sur, el este y el oeste, que es la posición de "Los cuatro Señores del Karma" cuando otean la vida de las humanidades, es esta configuración geométrica que tiene la Tierra con respecto a todo lo que existe en el Universo, porque todas y cada una de las estrellas y las constelaciones están gravitando cíclicamente sobre la Tierra, porque dense cuenta que todo el universo observado desde Venus cambia, aun dentro del Sistema Solar, y si vamos a Neptuno o Plutón, que es el diámetro más largo que existe dentro de la acumulación de planetas dentro del Sistema Solar, todavía es más apreciable el cambio, entonces el karma de Neptuno, de Plutón o Saturno, no será igual que el de Mercurio, de Venus y la Tierra, porque la posición de las estrellas, como entidades que trasmiten energía, no es la misma.

Entonces dense cuenta porqué existe una ciencia que se llama la cábala, que es la ciencia de los números y porqué nos habla Platón de que Dios geometriza, pero Dios geometriza a través de la ciencia de los números.

Si contásemos los que estamos aquí y la forma en que estamos desarrollando, geométricamente hablando, nos daríamos cuenta de lo que significa la magia organizada, que tiene que ver con formas geométricas y con números y hay que darse cuenta de lo que implica por ejemplo una Iniciación, desde el ángulo de vista de la clarividencia: que los Maestros están constituyendo formas geométricas perfectas en relación con la vida del candidato a la Iniciación y además, la forma triangular esotérica perfecta que es el triángulo equilátero, que es la figura básica de este Universo de Segundo Rayo, es la que establece el hierofante con dos padrinos, los dos Maestros que
están transmitiendo su energía al aspirante a la Iniciación, para que la fuerza del hierofante a través del Cetro iniciático, no perjudique su contextura interna.

Es de oír, que todo esto es algo realmente nuevo, incluso para la concepción esotérica de presentar a los Señores del Karma como los reordenadores de un proceso geométrico, místico y cósmico y que el karma es siempre un efecto de perspectiva, nunca es real, en lo que atañe perfectamente al Yo espiritual que se siente libre del karma y ésta es nuestra posición; han venido aquí muchas personas venciendo las resistencias del karma, venciendo las resistencias de una posición geométrica, la posición geométrica dentro del hogar, ¿por qué dentro del hogar?, cada cual tiene asignado su sitio: la habitación, el lugar donde está el padre, la madre y los hijos, es una disposición kármica. Se podría escribir un tratado completo de geometría esotérica basado solamente en la perspectiva y en la falsedad de la propia perspectiva, porque los que están de este lado me verán de una manera y los de acá de otra y los del centro de otra y yo no he variado mi posición. ¿Se dan cuenta de que el karma es relativo?, porque obedece a una posición geométrica y ustedes como entidades vivas pueden alterar esta posición geométrica.    

El hecho de que veamos al cometa Halley, significa que tiene por objeto introducir alguna nueva concepción del tipo que sea en el área de la Tierra, no vienen a la casa, no es una estrella que cae y vemos iluminar el cielo, son meteoritos que no tienen importancia. Un cometa es una entidad viviente que transmite las órdenes de los dioses a los dioses subalternos y éstos a los planetas subalternos, tiene su importancia naturalmente y tantas cosas veremos, quizás con el tiempo surgirá una estrella, que todavía está en gestación, que iluminará por completo la Tierra y que tiene que ser la expresión perfecta de lo que ahora es la estrella Polar.

¿Qué sucede con la estrella Polar?, que obliga a la Tierra a una inclinación de 28º y 23' ó 23º y 28' de acuerdo con la posición de la eclíptica. Miramos hacia la estrella Polar, entonces estamos místicamente enlazados con lo que sucede en la Osa Menor y esto naturalmente se puede regir de la misma manera que hablamos de la geometría esotérica y que antes de que la posición del eje de la Tierra fuese la estrella Polar, era la estrella Sirio, estamos  hablando de nuestro gran pasado con Sirio, porque en Sirio corresponde la etapa en que nació nuestro Sol; nuestro Sol es el hijo de una conjunción magnética ante la constelación de la Osa Mayor y la constelación de las Pléyades, constituyendo un triángulo equilátero perfecto, lo cual implica un karma perfecto, hay también un triángulo perfecto constituido entre Júpiter, Venus y la Tierra, que está actuando precisamente ahora y constituye la base de la nueva ordenación jerárquica y por lo tanto de la nueva ordenación de los grupos esotéricos, a los cuales se les puede hablar de una manera más directa, es decir, que la Jerarquía ahora puede hablarle directamente a un grupo esotérico. Si hay buena voluntad en un grupo y, si no hay un discípulo juramentado que puede recibir revelación, hay espíritu de grupo y dentro del espíritu de grupo un deva que se ha creado que, en tanto no exista una participación directa del ser humano, está trasmitiendo las órdenes de la Gran Fraternidad al grupo y cuando existe unidad de grupo entonces coexiste un ángel que se ha creado alrededor de las actividades del grupo.    

Geometría VIII

Los Ángeles en la Vida Social Humana, Págs. 12 a 14

GEOMETRÍA ESOTÉRICA

La Geometría es el andamiaje de la imaginación. El Arte y la Ciencia se complementan geométricamente. Podríamos decir así que ninguna expresión artística carece de ciencia ni ninguna ciencia carece de arte, de ahí que todo conocimiento proviene del íntimo sentimiento creador, no teniendo otra meta la creación, que inicialmente es percepción, que darle adecuada forma a la imaginación que surge como efecto de los impulsos internos. Existe también, por poco que lo analicemos, un sentimiento de belleza matemática que tiende a la armonía de las formas y de los números, una elegancia geométrica -podríamos decir dévica- que puede ser descubierta por doquier, llegando finalmente a la conclusión de que una ecuación matemática para ser perfecta ha de tener forzosamente belleza. La Ciencia de los Números es la Ciencia de la Forma y no podemos hablar de Geometría Esotérica sin referirnos a la armonía existente entre ambas Ciencias.

Con respecto a esa Geometría oculta habrá que tenerse en cuenta también que todos los cuerpos en el espacio se comportan de acuerdo con la posición que ocupan en el mismo con respecto a otros. Sus coincidencias y sus conjunciones, es decir, las figuras geométricas que constituyen en su mutua interdependencia tienen un significado básico, podríamos incluso denominarlo kármico, al ser observadas desde determinados ángulos de visión o perspectiva. La contemplación del Universo desde nuestro particular campo de percepciones tiene una importancia considerable desde el punto de vista esotérico y la mecánica misma de los astros, es decir, sus movimientos apreciables de rotación y traslación, motivarán en el espacio aquellas condiciones íntimas que producen nuestros particulares estados de conciencia.

Creemos que por vez primera, quizás, en los estudios esotéricos, se intenta enlazar la idea del karma solar, planetario y humano con la posición geométrica de los astros en el firmamento. En nuestro caso particular, consideramos al planeta Tierra como centro de nuestras percepciones y al Universo entero como un inmenso campo de perspectiva. Yendo al fondo mismo de esta cuestión podríamos decir que la posición que ocupe un cuerpo en el espacio en relación con otros repercute en su propia estructura molecular. Posiciones similares en el orden estrictamente geométrico engendrarán así parecidas estructuras atómicas y la forma de un elemento químico cualquiera variará sensiblemente según sea la posición que ocupe dentro de su conjunto molecular y sus líneas geométricas de relación con otros grupos de elementos químicos. Hay pues una vinculación en el orden geométrico de acuerdo con determinadas posiciones adoptadas en el espacio por los cuerpos celestes o por los simples elementos químicos, siguiendo la absoluta ley de afinidades, cósmicas, universales, planetarias, humanas y moleculares. Es posible organizar así la vida manifestada, con todo cuanto ello presupone, de acuerdo con conceptos estructurales y disposiciones posicionales y geométricas. De ahí nace precisamente la idea de “las redes espaciales”, una verdadera creación angélica, las cuales al parecer y en orden a la filosofía de la forma o de la geometría esotérica, cubren el entero Universo y según sus combinaciones estructurales, vistas siempre desde el ángulo de la propia perspectiva, determinan ciertos definidos aspectos psicológicos en relación con los centros de visión o de observación.

Habrá que ir pensando también, de acuerdo con tales conclusiones, que el establecimiento de jerarquías espirituales en el orden psicológico vendrá determinado también por la posición geométrica de unas almas con respecto a otras, o por el lugar que ocupen dentro de alguna definida FORMA geométrica adoptada en tiempo y espacio por Aquellas supremas Entidades psicológicas que denominamos esotéricamente Logos cósmicos, Logos solares y Logos planetarios, los Cuales, sin embargo, vienen particularmente condicionados también por el lugar que ocupen en el Espacio absoluto en relación con Sistemas estelares de todavía más elevada trascendencia.

Podríamos hablar asimismo, tal como era la concepción de los grandes Iniciados Druidas, de una geometría de los órganos dentro del cuerpo físico de los seres humanos y de la misión kármica de cada grupo de células o moléculas en relación con el lugar geométrico que ocupen dentro de la totalidad del organismo.

Siguiendo rigurosamente el supremo dictado del principio hermético de analogía no nos será difícil hablar de relaciones kármicas entre órganos y planetas, entre sistemas moleculares y grupos de Universos y admitir aún, dentro de este cuadro de relaciones, que cualquier elemento químico, por pequeño que sea, está en magnética relación con algún cuerpo celeste, siendo un punto geométrico a través del cual una función psicológica, de la naturaleza que sea, tendrá oportunidad de expresarse. Así, pues, la clave de la expresión universal se halla en la geometría del espacio, es decir, en la forma geométrica de un cuerpo y en el lugar geométrico que circunstancialmente pueda ocupar en el espacio con respecto a la compleja estructura geométrica dentro de la cual su cuerpo con su particularizada forma se halla incluido. Y podríamos deducir, además, dentro de un inacabable cuadro de analogías, que el destino de cualquier ser, sea cual sea la naturaleza de su especie o su jerarquía espiritual, viene inexorablemente condicionado por la forma de su cuerpo físico y por la posición geométrica que adopte dentro de la estructura social de la cual forma parte. Esto puede significar también -si nuestras suposiciones son ciertas- que el Karma como Ley de la Naturaleza es un resultado de la FORMA que adopten y de la POSICION que ocupen, geométricamente hablando, la pluralidad infinita de vidas y de conciencias sujetas al devenir incesante de la evolución. La misma ley y el mismo orden rigen el comportamiento psicológico del ser humano, habida cuenta de que éste, sea cual sea su posición social y evolución interna, ocupa un lugar geométrico definido en el seno de la sociedad humana o contexto social del cual forma parte, siendo precisamente este LUGAR el que le condiciona kármicamente y le obliga a adoptar frente a la vida y a las circunstancias, un comportamiento psicológico definido con una serie de reacciones muy singulares y particularizadas frente al ambiente familiar, social y comunal dentro del cual vive inmerso. Así, de la misma manera que existe una geometría del espacio hay que admitir muy lógicamente también que hay una geometría esotérica que rige el comportamiento humano en todas sus fases de desarrollo durante el proceso de la evolución psicológica.

La Ciencia de los Centros

La geometría esotérica tiene que ver mucho, por tanto, con lo que nuestros estudios ocultos llamamos ciencia de los centros, la cual cuida del desarrollo y cumplimiento de los chacras alojados en el doble etérico del ser humano, los cuales son puertas de entrada en el cuerpo físico de todas las posibles energías universales. Habrá así, lógicamente, una geometría particular de los centros de fuerza o chacras, adoptando cada uno visto clarividentemente, una forma geométrica específica de acuerdo con el número de pétalos  desarrollados, la cual estará relacionada con ciertos centros cósmicos de los cuales copiará o absorberá aquella definida forma geométrica. No será en vano pues que el centro MULADHARA de la base de la columna vertebral adopte la forma geométrica de la Cruz con cuatro pétalos desarrollados, que el chacra ANAHATA del corazón tenga la forma geométrica o mística de un loto con doce pétalos o que el centro SAHASRARA, el de la cúspide de la cabeza, aparezca como una montaña de fuego dentro de la cual puede apreciarse un loto indescriptible conteniendo mil pétalos...